1.-
Nosotros; los del relieve sin luz,
poseedores de las vacuas regiones,
hemos doblegado a la triste tormenta,
pasarela de lágrima y recuerdo.
En las agrias estrías de la ciudad
pusimos en marcha al vino mágico
del que bebimos noches largas,
pistas lúgubres en las que soñamos.
Fuimos expertos a la huida de las leyes
porque corrimos a través de caras vigilantes,
sombras de soledad que ya no existen
y praderas donde el llanto persiguió al ebrio.
(Nocturnos arpegios de muerte se escucharon en el sótano,
la niña fantasma lloraba sangre en la habitación contigua,
¿y te acuerdas del viernes pasado en casa de la droga,
durmiendo en hongos de carne pútrida?)
Declamamos al cristal de luna llena,
hundidos en el humo, en el goce épico,
cuando la memoria se escapaba del corral
y un lobo hambriento la devoraba en la sabana.
Tragamos asfixia sexual, Venus enclenque,
pero todo nos fue otorgado, música en este invierno.
Quizá ellos regresen mañana antes del amanecer,
saben que son un cartílago de esquizofrenia bienvenida.
Quedamos de morder juntos la blancura,
frescos al fin para dormir en nuestras cuevas,
con sábanas de bromo tóxico en los pulmones
y oro mineral en los cabellos mustios de la cerveza.
Los agros de la habitación
son mensajes de la consciencia.
Así que Ana Paola bajó las escaleras también
y prendió la luz...
Hubo un error en sus dedos gélidos,
las cortinas amenazaron con abrirse,
y la sangre brotó de los espejos caseros
por donde un viejo asomaba su cara desdentada.
Adentro gritabas y enloquecías,
pero ayer sembrabas las cabezas de los muertos en tu jardín,
mientras que los demás temblaban de horror
por ser espías de la cáscara nocturna.
2.-
Tierra ebria del fruto fermentado,
relámpago fugitivo del terror.
Fue la mañana un despliegue febril,
un vino escanciado en las copas del olvido.
Ella abrió la luz con sus ojos;
melódicos y de plomo azucarado
y no pude decirle que la extraño,
ella viene de la montaña y la arena.
Llegó como la noche pétrea,
convertida en polvos diamantinos,
estática demencial de risas hepatitis,
no piel amarilla, sí vestida de seda.
Y cuando tuve que marcharme del santuario,
con la palabra en los hombros,
perdonado por mis espaldas,
dicté buena plegaria, buen refugio encontré.
La inmadurez de los cerebros
y las bocas selladas por los besos.
Había diablos en las grietas del cementerio,
recogí la escarcha del pánico...
Y antes del amanecer cuando las olas despegaban,
y daban su espuma a la incontable arena,
y la herradura salina se ceñía al acuático corcel,
y los labios del viento formulaban el canto del mar;
entonces la corriente regresó más eléctrica
entre sombras de iglesia y tertulia,
ante el canto de la tormenta,
ante el vestíbulo de las mil infancias.
3.-
Ayer te acordabas de hablar,
hoy sabías que debías de permitir
aunque no de olvidar,
pero ahora liberaste a la fantasía, no al odio.
Prometimos poner una mancha en la frente de la aurora
y cautivar la bruma de la naturaleza dormida.
Quisimos hallar un resplandor en la saga de la hipnosis
y esperar por el comienzo de una luna entretejida.
Pero pasó que cuando llegaba la manifestación etérea
de los bosques opalinos y la mañana cárdena,
miedo tuvimos de vivir ante las luces albinas,
porque pensamos en la extinción de la mente soñadora.
Después descubrimos la carretera,
luego de un destino lúdico y una noche sin estrellas,
a través de las estepas del ábrego opíparo,
sobre las flores humeantes de la primera visión.
Por momentos creímos tener la confusión resuelta
en galaxias y estertores de largos universos,
con la mirada fidedigna bajo los párpados,
ojos tallados en plata felina al borde de Australia.
Volteamos la nave en la esquina de la avenida
deslumbrados por un marsupial horizonte,
y las casas de murales cálidos
al fuego del día y el pan caliente.
4.-
Desde mi torre hablaré con consejos para ti, infante modosa:
Mata al sabio que vive en los pantanos de la elegancia,
desentierra los huesos de tus antepasados
para que respiren el dulce frío matinal de las capillas.
No piensen los pájaros del ala blanca que yo abdique,
porque soy emperador y digo que retomaremos el vuelo hacia la eternidad,
allá, donde los soles hacen su encrucijada apocalíptica
y las estatuas de marfil colocan una estrella en la lascivia.
Mejor partamos ya,
vayamos hacia la consolidación de nuestro poderío,
acompañados por la fuerza del león y la astucia del zorro,
en los senderos de la renovada escuela.
¡Oh! alma escultural, diviso las construcciones de nuestro objetivo,
casi hemos llegado, sólo unos pasos más a través de las sombras,
entre la mentira ahogada en jacarandas
y el olivo molido a carcajadas.
La noria gira a nuestro lado
con ánimos de ver lo esperado,
y la historia; tejida en el fuego de las guerras,
y la soledad; refugiada en el cetro de lo sepultado.
Ablandemos un poco la carne de la salamandra
con la magia de las palabras esdrújulas,
probemos un poco del agua extasiada,
el cauce del río tiene un sabor a genocidio.
Por fin rozo las telas blancas de la aurora,
¿puedes sentir el abrazo elástico del viento
y asumir que es más que un simple vendaval?,
por fin creo en un disfrute universal.
Nosotros; los buscadores de la aurora,
hemos pasado largas noches con el vino en la garganta
y los espíritus sonámbulos comiendo nuestras cabezas.
Difíciles fueron las trayectorias y peripecias con las que lidiamos.
Hermanos del mismo fuego y el mismo evangelio,
descansen sobre la tierra que se amanece,
al lado de las cobras y las tarántulas profetas,
junto al murmullo del mar y la nívea dama.
Es tiempo de vivir bajo este cielo de cerúleo cristal,
donde las lluvias se filtran como miradas juveniles,
y los amigos buscan la mano tímida de la libertad,
ya los hombres han aprendido a hablar de sus pasiones.
Este día la gloria de nuestros peregrinos
se ha convertido en una alegría sin perímetros,
pues la ruta se concluyó sobre los primeros rayos
y nuestras almas volvieron a encontrar la luz.
miércoles, 3 de junio de 2009
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Pinche Larvalle, es el mejor poema que he leído en mucho tiempo, expresa todo lo que yo quise hacer en mis Despliegues nocturnos (que eran vil prosa) pero con mejores imágenes, conciso y significante; describe mejor que nunca lo que me pasó en estos cuatro meses de alcoholismo, enamoramiento y visiones estéticas de la Subterraneidad.
ResponderEliminarMe encanta tu forma de volar... De montar en la palabra, retorcerla, hacer un cuenco con ella y de ella la bebida... GRACIAS
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