miércoles, 3 de junio de 2009

Vida y muerte del niño don Fernando

Una tarde nublada que se presentó a traición de lo que entonces era un caluroso verano, el pequeño niño don Fernando se encontraba defecando en el baño de su casa sin tener ni mínima idea de lo que le sucedería al momento de jalar la palanca del inodoro. Fue así como llevó a cabo la discorde acción que lo condujo en un santiamén al mundo subterráneo de las cloacas. Aterrado por la enormidad y el poco sutil olor de los intestinos urbanos, el niño don Fernando trató de escapar del apuro, sin embargo las ratas gigantes corrían tras él con cierta predilección sobre su persona, ya que era el único alimento menos descompuesto que se encontraba en ese asqueroso sitio.

Una rata muy grande y gorda llamada Magma se apresuró a secuestrar con sus garras al infante don Fernando, todo parecía haber terminado para el pobre chico cuando de pronto, por un milagro de la pobreza en la ciudad México, un vagabundo llegó al rescate y con sus monedas robadas le disparó una chela a la rata Magma, que en agradecimiento del trago entregó a don Fernando ileso.

El niño don Fernando también quiso darle las gracias al vagabundo, así que al siguiente día lo llevó a su hogar para darle de comer, pero su madre se enojó mucho por llevar extraños a la casa, de tal suerte que se puso histérica y corrió al indigente, aunque con justa razón, ya que el susodicho olía peor que mil vacas podridas.

Años después, el mozalbete don Fernando se trepó a un floripondio gigante y se puso a jugar cartas con una mariposa monarca, más cuál fue su infortunio al ver una reina no precisamente de corazones aunque si de muy buenos dones que le hizo perder el equilibrio y caer desde lo alto teniendo como consecuencia una pierna rota.

Días póstumos al accidente, don Fernando convaleciente se enamoró de una bomba de jabón que iba pasando en un monociclo y decidió casarse con ella a pesar de que ésta le llevaba cincuenta años de ventaja en materia de talento sexual. Por la gracia del señor, ni la disfunción eréctil ni la gingivitis aguda fueron un impedimento físico o psicológico para que el niño don Fernando pudiera tener quince hijos, tres perros y dos autos seminuevos con la bomba de jabón.

Para concluir, me ocuparé de hacer mención de los que con su gentil presencia honraron la conjunción matrimonial de los desposados:
El vagabundo, la rata Magma, la propia madre de don Fernando, la mariposa monarca y la reina de muy buenos dones.

Respecto al deceso del niño don Fernando, se tiene noticia de que es muerto el 15 de marzo del año de 1609 por mano del bachiller Luis Angel de Iturbide en un duelo de espadas, luego de haber hecho entrega de los doscientos ducados que debía por el financiamiento de su ulterior partida a las indias al señor de Montalvo.

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