miércoles, 3 de junio de 2009

Soneto de realidad

Por la leve sombra que el tiempo de su mesura,
va esbozando amistad en amor al lienzo vasto,
ya voy afuera de aquel trazo a la noche oscura,
siendo luz seca que al morir su brillo nefasto,

en constelado exilio jamás encuentra cura,
y el pesado juicio que me pone en tal desgasto,
muda la mañana clara a larga desventura.
¡Todo por mi amor ahogado como tierra en pasto!

A quien yo quiero, de hermosa flor su cuerpo imita
el tallo liviano y delgado de la armonía,
es ella el destino áureo a quien mi poesía recita

el dedicado amor de esta gran melancolía,
pero la realidad me impide fechar la cita,
porque de amiga ser amado es vana teoría.

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